Hace más de quince años que atiendo en consulta privada. En ese tiempo aprendí que la mayoría de las personas no llega buscando un diagnóstico: llega porque hay algo que viene cargando sola desde hace demasiado y necesita un lugar donde poder soltarlo sin cuidar a nadie.
Trabajo desde un enfoque integrativo, con base cognitivo-conductual y herramientas de las terapias contextuales. En la práctica eso significa dos cosas. La primera es que vamos a ocuparnos pronto de lo que más molesta hoy, porque nadie tiene por qué esperar meses para dormir mejor. La segunda es que, en paralelo, vamos a mirar de dónde viene ese malestar, que casi siempre tiene una historia más larga.
No creo en las respuestas rápidas ni en los consejos. Creo en las preguntas bien hechas, en el tiempo que requiere pensarlas y en un vínculo donde se pueda decir lo que a uno le da vergüenza decir en otro lado.