Saltar al contenido

Sitio ficticio de demostración. La profesional, los datos de contacto y los turnos son inventados.

Valentina Sosa

Ansiedad4 min de lectura

Dormir con la cabeza llena: por qué la ansiedad aparece de noche

Durante el día se puede sostener bastante. El problema empieza cuando se apaga la luz y aparece, puntual, la lista de todo lo que quedó sin resolver.

Dormitorio con luz natural entrando por una ventana

Es un relato que se repite en consulta con una regularidad llamativa. La persona funciona durante el día, cumple, resuelve, atiende a otros. Recién a la noche, cuando se acuesta y no hay nada más que hacer, aparece todo junto: la conversación que quedó a medias, el estudio médico que no se pidió, el número de la tarjeta, la sensación difusa de estar quedándose atrás. Y con eso, dos o tres horas de vueltas en la cama.

El único momento del día sin distracciones

No es que la ansiedad tenga preferencia por la noche. Es que la noche es el primer momento en que no hay pantalla, ni tarea, ni conversación, ni ruido de fondo. Durante el día la actividad funciona como analgésico: mientras uno está ocupado, la preocupación queda en segundo plano. Al acostarse desaparecen todos los estímulos que la tapaban y queda la cabeza sola con el material que no procesó.

Esto tiene una consecuencia práctica importante. Si la actividad diurna está funcionando como una forma de no pensar, dormir mal no es un problema del dormir: es lo que aparece cuando se termina la anestesia. Por eso las estrategias que solo apuntan al sueño suelen dar resultados parciales.

La trampa de intentar dormirse

El sueño pertenece a la familia de procesos que se arruinan cuando se los persigue. Cuanto más esfuerzo se pone en dormirse, más se activa el estado de alerta, porque el esfuerzo implica vigilancia. A eso se suma la aritmética: son las tres, si me duermo ahora tengo cinco horas, ya son las cuatro, tengo cuatro horas. Cada cálculo sube el nivel de activación y aleja un poco más el sueño.

La cama tiene que volver a ser un lugar donde se duerme, no un lugar donde se espera dormir.

Una indicación que suena contraintuitiva pero es de las más eficaces: si pasaron veinte minutos y no llegó el sueño, hay que levantarse. Ir a otro ambiente, con luz baja, hacer algo aburrido y sin pantalla, y volver a la cama recién cuando aparezca la somnolencia. Suena a que se va a dormir menos, y las primeras noches efectivamente pasa. Lo que hace es cortar la asociación entre la cama y el estado de alerta, que es lo que está sosteniendo el insomnio.

Sacar la agenda de la cama

Hay un recurso simple que funciona mejor de lo que su simpleza sugiere. Reservar quince minutos a media tarde, en un horario fijo, para escribir en papel todo lo que preocupa. No para resolverlo: para anotarlo, y al lado de cada cosa poner el próximo paso concreto y cuándo se va a dar. Llamar al mecánico el jueves a la mañana. Hablar con mi hermana el fin de semana.

La cabeza insiste de noche con lo que percibe como pendiente y sin destino. Cuando algo tiene un lugar asignado en el tiempo, la insistencia baja bastante. No desaparece, pero deja de ser una lista abierta que se recita a las dos de la mañana.

A eso conviene sumarle lo obvio, que igual suele estar descuidado: cortar la cafeína después del mediodía, bajar las luces una hora antes de acostarse, y sobre todo sostener un horario de despertar constante, incluso los fines de semana. El horario de despertar ordena el reloj biológico mucho más que el horario en que uno se acuesta.

Cuando no alcanza con la higiene del sueño

Si aplicaste todo esto durante algunas semanas y seguís durmiendo mal, el problema probablemente no esté en los hábitos. El insomnio sostenido suele ser la punta visible de otra cosa: un nivel de exigencia que no da respiro, una situación laboral o familiar que se viene aguantando, un duelo que no encontró lugar, un cuadro de ansiedad que ya se organizó por su cuenta.

Vale la pena consultar, y vale la pena hacerlo antes de que el cansancio acumulado empiece a afectar el ánimo y la paciencia, que es lo que suele pasar después de algunos meses. Dormir mal mucho tiempo desgasta la capacidad de tolerar cualquier otra cosa, y ahí el problema se vuelve circular.

Seguir leyendo

Todos los artículos
  • Manos sosteniendo una taza caliente con luz cálida de fondo

    Ansiedad5 min de lectura

    Qué está haciendo tu cuerpo cuando aparece la ansiedad

    Taquicardia, presión en el pecho, la sensación de que falta el aire. Nada de eso es un desperfecto: es un sistema de alarma haciendo exactamente lo que sabe hacer, solo que en el momento equivocado.

  • Dos personas conversando con tazas de café sobre una mesa

    Vínculos4 min de lectura

    La diferencia entre un reclamo y un reproche

    Dos frases pueden decir casi lo mismo y producir efectos opuestos. Una abre una conversación; la otra la cierra antes de que empiece.